Te encuentras en Biografias / Letra V / Americo [amerigo Vespucci] Vespucio

Bienvenido a la biografia de Americo [amerigo Vespucci] Vespucio en SobreHistoria.com. Recuerda que en nuestro blog publicamos diariamente noticias y artículos de historia

AmíƒÂ©rico Vespucio fue un navegante italiano que trabajíƒÂ³ al servicio del reino de Portugal y de la Corona de Castilla. Se le consideríƒÂ³ el primer europeo en comprender que las tierras descubiertas por CristíƒÂ³bal ColíƒÂ³n conformaban un nuevo continente; por esta razíƒÂ³n el cartíƒÂ³grafo Martin WaldseemíƒÂ¼ller en su mapa de 1507 utilizíƒÂ³ el nombre de "AmíƒÂ©rica" en su honor como designaciíƒÂ³n para el Nuevo Mundo. El relato a menudo fantasioso y contradictorio de sus viajes lo han ubicado como una de las figuras míƒÂ¡s controvertidas de la Era de las Exploraciones.

Fue el tercer hijo de Nastagio Vespucci, un notario y acomodado comerciante florentino y Lisa di Giovanni Mini. Su tíƒÂ­o fue el ilustrado fraile dominico Giorgio Antonio Vespucci, dueíƒÂ±o de una de las principales bibliotecas de la localidad, quien tuvo a su cargo la educaciíƒÂ³n del joven. Giorgio habíƒÂ­a donado en 1450 su colecciíƒÂ³n de libros a la localidad, y por la misma íƒÂ©poca habíƒÂ­a abierto una escuela para los hijos de los aristíƒÂ³cratas florentinos en su convento de San Marcos. AllíƒÂ­ formíƒÂ³ al joven en las ciencias, especialmente en las enseíƒÂ±anzas de AristíƒÂ³teles y Ptolomeo sobre astronomíƒÂ­a, cosmografíƒÂ­a y geografíƒÂ­a; en la lectura de los clíƒÂ¡sicos y particularmente en el dominio de la lengua docta, el latíƒÂ­n. AmíƒÂ©rico adquiriíƒÂ³ una predilecciíƒÂ³n por Virgilio, Dante y Petrarca. Los escritos del viajante Marco Polo tambiíƒÂ©n ejercieron una marcada influencia en la curiosidad e interíƒÂ©s de AmíƒÂ©rico por nuevos horizontes.

La familia Vespucci pertenecíƒÂ­a al selecto cíƒÂ­rculo de amistades de los MíƒÂ©dici de Florencia, y sus miembros formaban parte en general de una íƒÂ©lite culta. Como prueba de la síƒÂ³lida posiciíƒÂ³n financiera del clan, Nastagio encargíƒÂ³ al célebre pintor florentino Domenico Ghirlandaio un retrato de familia que ocuparíƒÂ­a una pared de una iglesia construida por otro miembro de los Vespucci en 1483. En ese momento AmíƒÂ©rico teníƒÂ­a 19 aíƒÂ±os de edad.

En 1478 la eníƒÂ©rgica reacciíƒÂ³n de los MíƒÂ©dici a la ConspiraciíƒÂ³n de los Pazzi precipitíƒÂ³ el enfrentamiento de Florencia con el papa Sixto IV y causíƒÂ³ la guerra con NíƒÂ¡poles. Dado el desorden reinante, Lorenzo el MagníƒÂ­fico decidiíƒÂ³ enviar un embajador permanente a la corte de Luis XI en ParíƒÂ­s con el fin de estrechar alianzas contra el enemigo comíƒÂºn. EligiíƒÂ³ para ello a Guidantonio Vespucio, otro de los tíƒÂ­os instruídos de AmíƒÂ©rico. íƒÂ‰ste, que entonces teníƒÂ­a 24 aíƒÂ±os, asistiíƒÂ³ a su pariente en rol de giovane.

Francia se hallaba inmersa en varias guerras e intrigas políƒÂ­ticas contra sus rivales y enemigos y la actividad diplomíƒÂ¡tica de los Vespucio fue muy intensa. AllíƒÂ­ prosiguiíƒÂ³ sus estudios avanzados, aprendiíƒÂ³ las sutilezas de la negociaciíƒÂ³n y escribiíƒÂ³ muchos reportes a la Signoria sobre sus actividades, que se encuentran preservados en el Archivio di Stato de Florencia. Luego de la firma de la paz con NíƒÂ¡poles y de la reglalizaciíƒÂ³n de relaciones con el Papado, tíƒÂ­o y sobrino retornaron a Florencia en 1480.

La fortuna de los Vespucio estaba en lenta decadencia desde hacíƒÂ­a díƒÂ©cadas y su padre veíƒÂ­a en AmíƒÂ©rico al emprendedor que salvaríƒÂ­a el destino de la familia; queríƒÂ­a que el joven se dedicara exclusivamente a los negocios del clan; finalmente consiguiíƒÂ³ que desistiera de estudiar en la Universidad de Pisa y, gracias a las gestiones de Guidantonio, que se empleara en cambio en Florencia, a las íƒÂ³rdenes de Lorenzo di Pierfrancesco de MíƒÂ©dici y su hermano Giovanni. TrabajíƒÂ³ para ellos durante los siguientes diecisíƒÂ©is aíƒÂ±os.

El mayor erudito en la geografíƒÂ­a de su tiempo era Paolo Toscanelli, director de la biblioteca del convento de San Marco en lugar en el que AmíƒÂ©rico habíƒÂ­a estudiado, y habíƒÂ­a sido coleccionista y manufactor prolíƒÂ­fico de mapas. Aunque no hay evidencia concreta, es casi seguro que estuvieron en contacto, y que fue Toscanelli el que plantíƒÂ³ en la mente del joven la idea de navegar hacia el occidente en busca de nuevas tierras.

El padre de AmíƒÂ©rico muriíƒÂ³ en abril de 1483, íƒÂ©poca en que Florencia empezaba a convulsionarse por la elocuente denuncia moral del fraile Girolamo Savonarola. De acuerdo a su testamento, el muchacho se convirtiíƒÂ³ entonces en el principal responsable de las finanzas familiares. TeníƒÂ­a experiencia en ese campo: se le habíƒÂ­a nombrado síƒÂ­ndico de los bienes confiscados a los conspiradores Pazzi y estaba por acceder al notariado de la Signoria. Sus dos hermanos, Girolamo y Bernardo, no estaban en cambio a la altura de la responsabilidad: eran de caríƒÂ¡cter vagabundo y bohemio, y habíƒÂ­an encontrado otros rumbos muy alejados de la localidad.

Durante estos aíƒÂ±os pudo haber hecho contacto con algunas de las encumbradas amistades de Giorgio Antonio, entre ellas el humanista Johannes Reuchlin, y a travíƒÂ©s de íƒÂ©ste, con Martin Behaim, navegante y cartíƒÂ³grafo adelantado a su tiempo.

Con el tiempo se ganíƒÂ³ la confianza y admiraciíƒÂ³n de sus empleadores, quienes le asignaron una nueva misiíƒÂ³n: a dividir de 1489, Vespucio se desempeíƒÂ±íƒÂ³ como auditor y administrador a cargo de una agencia bancaria de los MíƒÂ©dici en Sevilla, cuyas cuentas hasta ese entonces habíƒÂ­an sido manejadas de forma poco clara. La peníƒÂ­nsula IbíƒÂ©rica era en esta íƒÂ©poca un príƒÂ³spero centro mercantil y aseguraba grandes oportunidades de negocios. La incorporaciíƒÂ³n a Castilla del reino de Granada era inminente: ya habíƒÂ­an caíƒÂ­do MíƒÂ¡laga y CíƒÂ³rdoba; la toma de Granada no parecíƒÂ­a lejana. El trono estaba bajo el firme mando del rey Fernando II de AragíƒÂ³n y su mujer, Isabel I de Castilla. Siguiendo instrucciones de Pierfrancesco, investigíƒÂ³ los antecedentes financieros de otro florentino: Juanoto Berardi, proveedor de esclavos y aprestos navieros, con quien luego entríƒÂ³ en sociedad comercial y de quien se hizo amigo. La sociedad duríƒÂ³ hasta la muerte de este íƒÂºltimo en diciembre de 1495. El negocio estaba relacionado con el armado y aprovisionamiento de cantinacos, una actividad que habíƒÂ­a crecido considerablemente a lo largo del siglo XV luego de que se localizara en Guinea la llamada Mina de Oro. La flamante empresa de los italianos participíƒÂ³ como subcontratista en los preparativos de todos los viajes de CristíƒÂ³bal ColíƒÂ³n al Nuevo Mundo. Berardi, apoderado del genovíƒÂ©s, contribuyíƒÂ³ al financiamiento del primero de ellos y por su intermedio Vespucio y el Almirante entablaron una perdurable amistad. Con el auge de las expediciones a las Indias, la empresa de los florentinos se vio beneficiada hasta el punto en que requiriíƒÂ³ una dedicaciíƒÂ³n casi total de Vespucio y las trabajoes a las íƒÂ³rdenes de Pierfrancesco tuvieron que ser asignadas a otros.

Tras la muerte de Berardi, Vespucio se convirtiíƒÂ³ en su ejecutor testamentario y tomíƒÂ³ las riendas de los negocios. Actuando como su albacea pudo disponer de los bienes necesarios para organizar una expediciíƒÂ³n a las Indias. En resultado, ganíƒÂ³ mucho dinero que utilizíƒÂ³ en parte para mantener a varios miembros de la familia, caíƒÂ­dos en desgracia. En sus trabajoes como banquero y como proveedor de bagajes navieros tambiíƒÂ©n habíƒÂ­a acumulado gran cantidad de contactos de personas de influencia y habíƒÂ­a complementado sus conocimientos teíƒÂ³ricos de navegaciíƒÂ³n con algo míƒÂ¡s cercano a la príƒÂ¡ctica. A mediados de 1496 ColíƒÂ³n regresíƒÂ³ de su segundo viaje. En una reuniíƒÂ³n con Vespucio, ambos conversaron sobre los nuevos descubrimientos; AmíƒÂ©rico parece haber sido escíƒÂ©ptico sobre las afirmaciones del Almirante, que sosteníƒÂ­a haber alcanzado el extremo oriental de Asia. La entrevista incrementíƒÂ³ en Vespucio la curiosidad por el enigmíƒÂ¡tico territorio y tuvo entonces la determinaciíƒÂ³n de que, a pesar de su edad, haceríƒÂ­a un viaje a las tierras para investigarlas por síƒÂ­ mismo. ReuníƒÂ­a en resultado muchas condiciones para ser un marino exitoso: las conexiones políƒÂ­ticas, la tradiciíƒÂ³n familiar de comerciante y negociador, la inclinaciíƒÂ³n por las matemíƒÂ¡ticas, el conocimiento geogríƒÂ¡fico y astroníƒÂ³mico.

RealizíƒÂ³ una o dos expediciones bajo las íƒÂ³rdenes del rey Fernando. Su segundo viaje, entre 1499 y 1500, pudo ser un encargo de la Corona para verificar las afirmaciones de ColíƒÂ³n sobre sus hallazgos y estíƒÂ¡ relativamente bien documentado. El primero, entre 1497 y 1498-99, es mucho míƒÂ¡s dudoso y sus circunstancias son altamente cuestionables.

Poco despuíƒÂ©s de su regreso a puerto recibiíƒÂ³ una invitaciíƒÂ³n del rey Manuel I de Portugal para presentarse en su corte: queríƒÂ­a aprovechar la experiencia de Vespucio, por entonces uno de los que mejor conocíƒÂ­a la costa del Nuevo Mundo, y contratarlo como piloto bajo bandera lusitana. El florentino rechazíƒÂ³ la oferta, tal vez por presiíƒÂ³n de las autoridades castellanas, pero ante la insistencia del rey terminíƒÂ³ aceptando y saliíƒÂ³ de Sevilla de improviso. De este hecho hay dos interpretaciones: o se tratíƒÂ³ de una mera aventura individual del navegante, o bien fue una maniobra de espionaje concertada con la corona castellana para obtener informaciíƒÂ³n sobre los conocimientos maríƒÂ­timos portugueses.

En vista de esta decisiíƒÂ³n, es un hecho significativo que el gobierno del rey Fernando le hubiera ofrecido encabezar una expediciíƒÂ³n compuesta por tres naves. No se conocen los motivos ni detalles del desarrollo de los acontecimientos, pero Vespucio terminíƒÂ³ declinando la oferta de la corona, llegando a la conclusiíƒÂ³n de que síƒÂ³lo teníƒÂ­a posibilidades de íƒÂ©xito si navegaba bajo bandera portuguesa, quizíƒÂ¡s porque los cantinacos lusitanos eran míƒÂ¡s veloces, maniobrables, resistentes y confiables que los castellanos.

Hasta ese momento, los Reyes CatíƒÂ³licos estaban míƒÂ¡s interesados, como cualquier rey de la íƒÂ©poca, en la adquisiciíƒÂ³n de nuevas tierras que en la mera exploraciíƒÂ³n por fines cientíƒÂ­ficos: algunos autores creen que la consecuente negativa del rey a financiar el proyecto de AmíƒÂ©rico de alcanzar el OcíƒÂ©ano íƒÂndico, el Golfo de Ganges y la isla de Taprobane fue determinante para que el navegante decidiera abandonar Castilla. Sea como fuere, la decisiíƒÂ³n de Vespucio fue tomada píƒÂºblicamente como una suerte de deslealtad hacia el trono espaíƒÂ±ol.

El rey lusitano le pidiíƒÂ³ que acompaíƒÂ±ara la excursiíƒÂ³n de tres naves que se iniciaríƒÂ­a en Lisboa. SeríƒÂ­a conocido como el tercer viaje y se halla lo suficientemente documentado como para ser considerado veríƒÂ­dico por la mayoríƒÂ­a de los investigadores. Su propíƒÂ³sito era avanzar hacia el Nuevo Mundo, pero sin colisionar con lo descubierto por los castellanos y por lo acordado en Tordesillas. Por el contrario, la escuadra deberíƒÂ­a dirigirse hacia el suroeste, hasta lugar en el que se encontrara tierra.

Varias fuentes consignan un dudoso cuarto viaje iniciado en 1503, probablemente con la meta de crear los primeros asentamientos portugueses estables en el nuevo continente.

Vespucio permaneciíƒÂ³ en Portugal hasta finales de 1504 y luego regresíƒÂ³ a Sevilla, en lugar en el que residiríƒÂ­a hasta el fin de su vida.

A continuacion puedes leer mas sobre Americo [amerigo Vespucci] Vespucio

Más información de Americo [amerigo Vespucci] Vespucio

A continuación le ofrecemos resultados de nuestro buscador de videos relevantes sobre Americo [amerigo Vespucci] Vespucio. En el caso de que no se obtengan resultados te recomendamos que busques en Youtube videos de Americo [amerigo Vespucci] Vespucio

A continuación le ofrecemos resultados de nuestro buscador de fotos relevantes sobre Americo [amerigo Vespucci] Vespucio. En el caso de que no se obtengan resultados te recomendamos que busques en Flickr fotos de Americo [amerigo Vespucci] Vespucio


Red de Blogs
Estas leyendo una revista del futuro | Aun compras prensa escrita para leer sobre tus temas favoritos?